El desastre de Annual y la crisis de la Restauración: cuando una derrota militar desmorona un sistema

¿Puede una guerra colonial provocar la caída de un régimen?

El desastre de Annual, una herida abierta en la historia de España | Archivo Histórico de Alcalá de Henares

A primera vista, el desastre de Annual podría entenderse como una derrota militar más dentro de una guerra periférica.

Un episodio grave, sin duda, pero limitado al ámbito colonial.

Sin embargo, su impacto fue mucho mayor.

Annual no solo evidenció las debilidades del ejército español.

Puso en cuestión todo el sistema político de la Restauración.


Marruecos y el intento de recuperar el prestigio perdido

Desde comienzos del siglo XX, España había intensificado su presencia en el norte de África.

La Conferencia de Algeciras de 1906 y el posterior acuerdo con Francia en 1912 consolidaron el protectorado en Marruecos.

A España le correspondió la zona del Rif.

Un territorio montañoso, difícil de controlar y con escaso valor económico real.

Pero el interés no era únicamente material.

Tras el desastre de 1898, la intervención en Marruecos ofrecía una oportunidad.

Recuperar el prestigio militar y proyectar una imagen de potencia colonial.


Una guerra impopular

Desde el principio, la presencia española en el Rif estuvo marcada por la resistencia de las cabilas rifeñas.

Ya en 1909, la derrota en el Barranco del Lobo mostró la dificultad del conflicto.

La respuesta fue el envío de reservistas, lo que provocó protestas sociales, especialmente en ciudades como Barcelona.

Este hecho revela un elemento clave.

La guerra no contaba con respaldo popular.

Las clases trabajadoras, que aportaban la mayoría de los soldados, no veían ningún beneficio en ella.


Un ejército mal preparado

Al iniciarse la década de 1920, la situación seguía siendo inestable.

Las tribus rifeñas, bajo líderes como Abd el-Krim, hostigaban continuamente a las tropas españolas.

El problema no era solo la resistencia local.

Era la debilidad estructural del ejército.

Mal equipado, con soldados poco formados y una organización deficiente.

A esto se sumaba una cadena de mando cuestionable.


Annual: el colapso

En 1921, el general Silvestre, cercano al rey Alfonso XIII, emprendió una ofensiva hacia el interior del Rif.

La operación fue un desastre.

Las tropas españolas fueron derrotadas en Annual, perdiendo el territorio ocupado y sufriendo alrededor de 13.000 bajas.

La magnitud de la derrota fue tal que no podía interpretarse como un simple revés.

Era un colapso.


Más que una derrota militar

El impacto de Annual no se limitó al frente.

Provocó una profunda indignación en la sociedad española.

Se puso en cuestión la preparación del ejército, la organización de la campaña y la responsabilidad de los mandos.

La crítica no se detuvo ahí.

Alcanzó al gobierno y, en última instancia, al propio monarca.


El Expediente Picasso

Para esclarecer lo ocurrido, se abrió una investigación parlamentaria.

El llamado Expediente Picasso.

Sus conclusiones fueron graves.

Se señalaban negligencias, errores de planificación y posibles responsabilidades políticas de alto nivel.

Incluso se insinuaba la implicación del propio Alfonso XIII en la gestión del conflicto.

Este punto era especialmente delicado.

Porque ponía en cuestión la base misma del sistema.


Un sistema en crisis

El régimen de la Restauración ya mostraba signos de desgaste.

Gobiernos inestables, tensiones sociales, conflictos laborales.

La guerra en Marruecos agravó la situación.

No solo por su coste humano.

También por sus consecuencias económicas.

El final de ciertas actividades vinculadas al esfuerzo bélico, como la industria naval o la minería, aumentó el desempleo.

Las huelgas entre 1919 y 1923 reflejan ese malestar.


El papel del ejército

El ejército no era un bloque homogéneo.

Existían divisiones internas, especialmente en torno a los ascensos por méritos de guerra.

Sin embargo, un sector, los llamados africanistas, defendía la política colonial y mantenía una estrecha relación con la Corona.

Este grupo será clave en los acontecimientos posteriores.


El bloqueo político

El debate sobre Annual debía llevarse al Parlamento.

Pero ese debate amenazaba con desestabilizar completamente el sistema.

La posibilidad de exigir responsabilidades, incluso al rey, generó una reacción.

El intento de frenar la investigación no resolvió el problema.

Lo agravó.


El golpe de Primo de Rivera

En 1923, en un contexto de crisis política y social, el general Miguel Primo de Rivera encabezó un golpe de Estado.

Su objetivo declarado era poner fin al desorden.

En la práctica, significó el cierre del sistema parlamentario de la Restauración.

El golpe fue posible porque encontró apoyos.

En el ejército, en sectores conservadores y en la propia monarquía.


Annual como detonante

El desastre de Annual no fue la única causa del golpe.

Pero sí fue el detonante.

El momento en el que todas las tensiones acumuladas se hicieron visibles.


Una guerra sin sentido para la mayoría

El protectorado marroquí nunca generó un consenso amplio.

Su valor económico era limitado y sus beneficios se concentraban en sectores muy concretos.

Para la mayoría de la población, la guerra era un sacrificio injustificado.

Este desajuste entre intereses políticos y percepción social fue clave.


El fin de una etapa

La dictadura de Primo de Rivera no resolvió las responsabilidades del desastre.

No hubo una depuración real.

Pero sí marcó el final de una etapa.

El sistema de la Restauración, basado en el turnismo y el equilibrio controlado, quedó definitivamente superado.


Comprender el proceso

El desastre de Annual no puede entenderse solo como un episodio militar.

Es el resultado de una política colonial fallida, de un ejército mal preparado y de un sistema político incapaz de gestionar la crisis.


Mirar más allá del acontecimiento

Su importancia no está solo en lo que ocurrió en 1921.

Está en lo que provocó.

La caída de un modelo político y la apertura de un nuevo periodo en la historia de España.